09/11/2019

LA HISTORIA DE MARTHA

No recuerdo exactamente cuántas veces llegué a sentir esto, pero puedo describirlo cómo puyas en mi cabeza, eran como flechas o dardos que venían a encajarse a toda velocidad y dolían, dolían mucho y por mas que intentaba esquivarlas no podía, mi cabeza era como una especie de depósito para pensamientos basura y la furia de estos era cada vez mayor porque hasta me enfermaba y de alguna forma internamente me hacía cada vez mas daño, el temor a perderlo todo me arropaba y el escenario era salvajemente brutal.

Pero ¿Cuál era el miedo en si?, se preguntarán… o a que llamaba yo, PERDERLO TODO.

A mis 25 años de edad yo Martha aquí donde me ven ya era una mujer bastante independiente en muchos ámbitos de vida, una buena relación amorosa, el trabajo que quería, apartamento, carro, buen vivir y un lindo gato y aunque todo pintaba bien, la verdad era que mi cabeza atravesaba por caos o pensamientos bastantes pesimistas, trágicos y dolorosos día tras día, al principio no entendía porque pensaba así, me daba rabia, algunas noches tuve miedo de mi misma por lo que era capaz de procesar en mi mente, hasta llegué a pensar que estaba loca.

Sin tener razones luchaba con pensamientos de pérdidas dolorosas de la gente que amaba pero no era solo eso, vivía en carne propia el proceso como si realmente estuviese pasando, se que no es fácil de entender porque tampoco es fácil de explicar, pero al llegar ese pensamiento a mi mente no podía simplemente detenerme y decirme (Epa Martha ya va que es eso que estas pensando) , yo seguía avanzando y pasaba desde la perdida en sí hasta el llanto, lo que sentiría si eso pasaba, como lo iba a superar y como sería mi vida después de ese momento. Esta era exactamente la misma secuencia para esos pensamientos no importaba si se trataba de perder algo o alguién, el simple miedo a que eso ocurriera me adentraba a sentimientos de miedo, angustia, sofocación, agobio, inquietud.

Recuerdo que en ocasiones me hicieron estremecer, espeluznar, alterar y hasta temblar porque en serio podía ver esas flechas , podía sentirlas, tenían forma y hasta color o por lo menos hasta allá llegaba el ruido en mi cabeza cada vez que se apoderaba de mi el miedo y el temor a perder lo que mas amaba.


Muchas veces en medio de lágrimas y dolor ni yo misma entendía porque sufría tanto por una realidad que era completamente ajena a lo que estaba viviendo, porque en serio para ese entonces mi vida era lo que quería.

Nunca fui capaz de buscar algún tipo de ayuda profesional o hablar con algún amigo sobre el tema, la verdad sentía pena de expresar lo que me pasaba y no estaba segura si alguien sin juzgarme sería capaz de entenderme y aunque no busqué nunca a ningún experto, el destino tuvo un bonito plan para mi

y colocó en el camino a una mujer cuya aura era energía pura y a su edad para aquel entonces en una conversación que fluyó sin buscarla solo me dijo: «No estas loca, solo estas matando lo que amas porque temes sentir lo que sientes cuando muera» , tienes que aprender a soltar porque nada de lo que está aquí nos pertenece, si sueltas se irá el miedo y aunque pueda que sigan llegando esos pensamientos ya no harán daño y no seguirás la secuencia porque será tu mismo corazón el que mande la orden y entenderás que si eso pasa estarás incluso preparada para enfrentarlo y justo ahí morirá y se marchará solito» quién? le pregunté , el miedo, el temor, me respondió. Recuerdo que llegaron tanto, tanto sus palabras que me ericé y al mismo tiempo no tuve mas nada que decir, solo GRACIAS .

Cabe acotar que esto ocurrió en un parque mientras realizábamos una actividad de crecimiento personal y espiritual, coincidimos en el mismo lugar para almorzar y frente a nosotras arboles, un pequeño lago y un arcoíris, así que siempre por este momento le di créditos a la energía, a la naturaleza, al momento y al destino.


No se fueron por arte de magia estos malos pensamientos, me llevo trabajo y ganas muchas ganas para poder cambiar estas ideas pero tal y como me dijo aquella mujer, que por cierto solo he visto una vez en mi vida, aprendí a soltar y acepte que a quienes amo y lo que amo aunque en algún momento ya físicamente pueda que no estén hay un lugar al que siempre van a pertenecer.

Entendí en todo este proceso que le temía en el fondo a la muerte y a quedarme sola, a no encontrar luego a alguien o algo que amara en la misma medida y la misma forma, entendí que el miedo puede ser una emoción muy dominante y aceptar que lo sentimos es la mejor manera de luchar contra él e incluso con él.

Coincidir en aquel lugar, escuchar con el corazón, abrirme a lo que sentía y aceptar lo que pasaba me permitió darme cuenta que podía quitarme realmente esta sombra de encima y que por mucho tiempo ya llevaba acompañándome

¿Qué cómo lo logré? Está fue la mejor parte!

Si lo enumeramos sería algo mas o menos así:

1) Cuando empezaba asomarse la idea respiraba profundo, pero bien hondo y decía en voz alta ajá aquí vienes otra vez, ¿cuéntame con qué pretendes asustarme esta vez?¿ (esto era como un stop de inmediato y un relájate que no lo lograrás)

2) Evaluaba mi postura corporal y de inmediato una sonrisa

3) Cambiaba lo que estaba haciendo en el momento por otra cosa, que ocupara de nuevo toda mi atención (al principio no lo lograba, así que buscaba rápidamente incluso hablar de algo con alguien, lo que fuese)

4) Le hablaba a la idea como si fuese una persona mas y le decía: «ya no tienes poder, ya acepté ciertas cosas, ya no me haces daño, eres una idea, no mi realidad»

5) La contra-atacaba y si venía un pensamiento de pérdida le hablaba o buscaba imaginar algo de abundancia, si el tema era de dolor, me reía o buscaba hacerlo

(Estando en la oficina muchas veces en este momento, iba por el mas chistoso del equipo, para que con sus ocurrencias me hiciera reír y cuándo no estaba, me vi buscando comedia en youtube)

6) Me inventé está frase y la decía con energía, convicción y cómo si realmente le estuviese hablando a alguien muy desagradable para mi vida , «Te reconozco y me das risa, te acepto pero no te quiero en mi vida porque no me sumas, no me aportas y ya no tienes fuerza, así que en esta cabecita ya no hay vida para ti» y con un gesto gracioso de VETE DE AQUÍ que me inventé con las manos, le echaba de mis pensamientos y poco a poco se fueron desvaneciendo cada vez mas. Ahora pretenden asomarse pero en serio, no llegan ni siquiera a intentar formarse, no los dejo.

No fue magia, fue un proceso que cuándo lo internalicé y me vi pensado distinto me gustó y me enfoqué en lograrlo aplicando todo lo anterior, cambié hábitos, comencé a ser un poco mas selectiva con las cosas que veía y escuchaba, cosas que no llevaran tanto drama, empecé a ocupar todo mi tiempo, (al principio casi que 0 tiempo libre), pero me ayudó mucho porque busqué hacer cosas que me conectaran mas con el presente, por ejemplo empecé con yoga, me inscribí como voluntaria en una fundación de niños ( aquí abundó la risa y el amor), me dediqué a conocer mas gente y a viajar porque es la mejor manera de recordar que seguimos vivos aun con miedos, pérdidas, fracasos y derrotas.

«El amor a lo que amaba me salvó de mi sombra y ahora ya no me domina»

Martha.

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